¿Puede la tecnología ponible evitar futuras pandemias?

La Escuela de Medicina de la Universidad Stanford, en colaboración con Fitbit y Scripps Research, se ha embarcado en un proyecto médico revolucionario, en el que utilizan los datos obtenidos con tecnología ponible para detectar los primeros indicios de infecciones víricas, como la COVID-19. Al registrar alteraciones en el ritmo cardíaco, la temperatura o los patrones de sueño, se pueden desarrollar algoritmos que alerten a los usuarios de posibles infecciones. Otras compañías similares, como Oura, están estudiando el potencial de los dispositivos ponibles y los primeros resultados son prometedores.

Si bien la detección de infecciones víricas a través de la tecnología ponible todavía no es posible, el concepto ya ha levantado algunas suspicacias. ¿Hasta qué punto serán precisos los datos? ¿Cómo se van a recopilar y almacenar? ¿Y cómo se protegerán estos datos (y la privacidad de los usuarios)? Te contamos lo que hemos descubierto.

Las ventajas y los riesgos para la privacidad de la tecnología ponible

No es ningún secreto que los dispositivos ponibles se pueden usar para mejorar nuestra salud y que relojes, como Fitbit, ofrecen diversas ventajas a sus usuarios. Por ejemplo, su capacidad para recopilar datos en tiempo real podría ayudar a los profesionales sanitarios en sus reconocimientos, ya que analizar datos de varios días en lugar de limitarse a los registrados en consulta puede mejorar la precisión del diagnóstico y los resultados del tratamiento. Pero Fitbit y otros accesorios también presentan posibles contras.

Algunas cuestiones, como una corta duración de la batería, acarrean pocas consecuencias, pero otras son mucho más preocupantes (especialmente cuando hablamos de usar rastreadores para detectar infecciones e incluso futuras pandemias). Por ejemplo, se ha demostrado que los rastreadores no son del todo exactos en la medición de parámetros. Esto es preocupante, sobre todo cuando los datos se usan en el diagnóstico de enfermedades. Ahora bien, nos debería preocupar aún más la privacidad o la posibilidad de que no la haya.

Los datos, como direcciones domésticas, ubicaciones en tiempo real y mapas detallados de rutas de entrenamiento, pueden caer en manos de cualquiera que sepa cómo buscarlos (y estamos pensando en otros usuarios, no necesariamente en piratas). Nos referimos a algo un poco más grave que el hecho de que un amigo sepa por dónde sales a correr por las tardes. Muchos fabricantes de tecnología ponible comparten los datos de sus usuarios con terceros o los venden. Estas compañías también pueden sufrir vulneraciones de datos. La vulneración de MyFitnessPal de Under Armour en 2018 dejó al descubierto los datos de 150 millones de usuarios, que incluían nombres de usuario, contraseñas y direcciones de correo electrónico.

¿A quién le pertenecen los datos recopilados por la tecnología ponible?

La respuesta a esta acertada pregunta depende del fabricante del dispositivo ponible en cuestión. Ahora bien, en la mayoría de casos, no es al consumidor. A modo de ejemplo, echemos un vistazo a Fitbit, que recientemente fue adquirido por Google por casi dos mil millones de euros. La preocupación de la población fue inmediata, y Fitbit se apresuró en informar a sus usuarios de que sus políticas de privacidad y seguridad no cambiarían.

Pero no hay forma de evitar el hecho de que, al comprar Fitbit, Google obtiene acceso a los datos de millones de usuarios. Si bien Google ha señalado que no usará los datos de Fitbit para publicidad, hay otros modos de sacar partido a la información personal. Como ejemplo, los datos de salud pueden venderse a compañías farmacéuticas para ayudarles a invertir recursos de forma adecuada o para determinar qué medicamentos dirigir a cada grupo demográfico.

¿Cómo proteger tu privacidad al usar dispositivos ponibles?

Si bien el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) europeo y la Ley de Privacidad del Consumidor de California ofrecen ciertas orientaciones y protección a los usuarios de estos dispositivos, la gran mayoría de consumidores no tienen una legislación de referencia a la que recurrir. Por lo tanto, no solo son vulnerables ante las apropiaciones de datos, sino también ante los posibles efectos colaterales de su venta. La buena noticia es que hay varias opciones para conservar la privacidad al usar tecnología ponible. Ten en cuenta todos estos consejos.

Lee siempre la política de privacidad

Te informará de todo lo que necesitas saber sobre las intenciones que tienen con tus datos. Si te parece poco precisa, puedes dar por hecho que los datos terminarán compartiéndose con terceros. En caso de que haya partes de la política de privacidad que te incomoden, te recomendamos que consideres la opción de cambiar de dispositivo o de proveedor. Si buscas un dispositivo de un fabricante en concreto, comprueba que haya una cláusula compromisoria a la que puedas renunciar para así recuperar parte del control legal sobre tus datos.

Desactiva el seguimiento de la ubicación

Si se venden tus datos, será más sencillo identificarte a través de los datos de rastreo de la ubicación. En la configuración de tu dispositivo y de la aplicación, desactiva el rastreo de ubicación (o, al menos, configúralo para que solicite tu aprobación antes de que se recopilen estos datos) para mantener el anonimato.

Limita los datos que se recopilan

¿Cuál es el principal motivo por el que usas Fitbit u otros rastreadores? Si solo quieres contar tus pasos, no necesitas que también se recopile información sobre tu frecuencia cardíaca. Configura tu dispositivo para que no almacene datos de categorías que no te interesen.

Fitbit y el futuro

Nadie puede negar los beneficios sanitarios que nos puede aportar la tecnología ponible. Y emociona pensar que algún día estos dispositivos puedan ayudarnos a detectar y a frenar la propagación de infecciones graves, salvando así innumerables vidas. Pero antes de celebrar estos avances en tecnología sanitaria, debemos dar un paso atrás para asegurarnos de que los usuarios conocen los riesgos para la privacidad y saben cómo proteger sus datos. De lo contrario, podríamos estar renunciando a más de lo que recibimos.

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