Coronavirus: Personas de todo el mundo ponen en duda la privacidad de las aplicaciones de rastreo

Meses después de que se confirmase el primer contagio, la COVID-19 continúa afectando a casi todos los aspectos de nuestra vida. En lo que respecta a la tecnología, las aplicaciones de rastreo de contactos con el coronavirus son el último avance. En un esfuerzo por acercarse a la opinión de los estadounidenses respecto a estas aplicaciones, Avira ha recurrido a una encuesta externa en la que se planteaban las preguntas más peliagudas.

La encuesta revelaba que la mayoría de estadounidenses no tienen intención de descargar e instalar una aplicación de rastreo de la COVID-19 y la principal razón es la preocupación por su privacidad. Pero los estadounidenses no son los únicos preocupados. La COVID-19 es un problema mundial, como también lo es la privacidad virtual. Esto es lo que opina Estados Unidos y el resto del mundo sobre las aplicaciones de rastreo de la COVID-19.

¿Son fiables las aplicaciones de rastreo?

Más de 2000 estadounidenses participaron en la encuesta en línea realizada por Opinion Matters y respondieron a distintas preguntas relacionadas con la COVID-19, el rastreo y la privacidad. Los resultados de la encuesta, cerrados el 1 de junio del 2020, sugerían preocupación y desconfianza entre los estadounidenses respecto a las aplicaciones de rastreo de la COVID-19.

Más de un 71 % respondieron que descargar o seguir las instrucciones de una aplicación de rastreo de contactos de la COVID-19 no entraba en sus planes. ¿El motivo? A los ciudadanos de Estados Unidos les preocupa mucho que la tecnología no proteja su privacidad virtual.

Y no estamos hablando solo de teóricos de la conspiración. Según la encuesta, un 84 % de los funcionarios y trabajadores del sistema sanitario no piensan usar una aplicación de rastreo. La desconfianza en estos sectores podría sugerir que los estadounidenses tienen razones para preocuparse.

¿En quién confían los estadounidenses para proteger su privacidad?

La carrera para desarrollar una aplicación de rastreo precisa y segura ya lleva meses disputándose y entre sus participantes se encuentran las grandes empresas tecnológicas o los gobiernos estatales. En la encuesta de Opinion Matters, se preguntó a los estadounidenses si el proveedor de una aplicación repercutiría en su nivel de confianza. Más de un 40 % respondieron que no confiaban en que ninguna organización mantuviese la privacidad de sus datos.

Pero, al darles la oportunidad de elegir, los estadounidenses están más dispuestos a depositar su confianza en las grandes empresas tecnológicas. Concretamente, Google y Apple son las compañías a las que un 32 % cedería su información sanitaria, seguidas por Microsoft. El Gobierno y las instituciones educativas son los desarrolladores menos preferidos, pues solo un 14 % de estadounidenses creen en su capacidad para proteger los datos derivados del rastreo.

La ubicación de los datos almacenados importa

A los estadounidenses no solo les importa quién haya desarrollado la aplicación de rastreo. También les inquieta la ubicación de los datos recopilados. Alrededor de un 75 % cree que su privacidad virtual correría peligro si el Gobierno tuviera acceso a los datos almacenados en servidores centralizados. Pero, si tuvieran que compartirlos, los estadounidenses se sentirían más cómodos si los hospitales almacenasen y accediesen a sus datos sanitarios, seguidos de grandes compañías tecnológicas, como Google o Apple.

Los estadounidenses no son los únicos que temen por su privacidad

Los estadounidenses no son los únicos preocupados por la privacidad respecto a las aplicaciones de rastreo de contactos con la COVID-19. Países del mundo entero, entre los que se incluyen Francia, Italia, Noruega o Reino Unido, incluyen la tecnología en su batalla contra la COVID-19, y la mayoría de los ciudadanos están tan preocupados por la privacidad como los estadounidenses.

Francia: los datos se almacenan en servicios centralizados en manos del Gobierno?

Francia fue el primer gran país europeo en usar la tecnología de los smartphones para luchar contra la pandemia, con su aplicación StopCovid, que suscitó reacciones diversas. Mientras que algunos ciudadanos la vieron como una medida útil, similar al distanciamiento social o la mascarilla, muchos otros evitan la aplicación por preocupación por su privacidad.

Lo que inquieta a los franceses es que los datos se almacenan en servicios centralizados en manos del Gobierno, lo cual les hace pensar que las aplicaciones de rastreo son una extralimitación del control gubernamental. Sin embargo, el Gobierno francés afirma que la aplicación no rastrea datos de ubicación y que todos los datos almacenados se borran pasados 14 días.

Solo un 44 % de los italianos piensan descargar la aplicación

A los italianos también les preocupan las aplicaciones de rastreo: solo un 44 % piensan descargar Immuni, la aplicación de rastreo nacional, diseñada con software de Google y Apple. Es posible que, al contar con grandes compañías tecnológicas, los ciudadanos se sientan más cómodos participando en rastreos voluntarios de contactos. Su uso podría fomentarse con la promesa de que ni los datos personales ni la ubicación de los usuarios se recopilarán y de que toda la información se habrá borrado el 31 de diciembre del 2020, o una vez que haya terminado la emergencia sanitaria, lo que primero ocurra.

Noruega suspende aplicación de rastreo de covid-19

Más reveladora es aún la reciente decisión de Noruega de suspender de inmediato su aplicación, Smittestopp, por la preocupación que manifestó la autoridad de protección de datos del país. A diferencia de otras aplicaciones nacionales europeas, la de Noruega rastreaba datos del GPS en tiempo real, es decir, cargaba información sobre la ubicación de sus usuarios de forma continua. El organismo de control consideró que esto podría vulnerar la privacidad de los usuarios.

Reino Unido ha puesto su aplicación en segundo plano

Mientras que la mayor parte del continente trata de convencer a sus ciudadanos de que participen en los esfuerzos de rastreo, Reino Unido ha puesto su aplicación en segundo plano. Este país ha decidido centrarse en un enfoque más personal, en el que la potencial exposición al coronavirus se comunica a los ciudadanos a través de personas en lugar de texto. Mientras que el Gobierno aduce la exactitud como motivo del cambio, no podemos pasar por alto que la preocupación de los ciudadanos por su privacidad también puede haber sido un factor determinante.

¿Confiaremos algún día en las aplicaciones de rastreo?

El futuro de las aplicaciones de rastreo del coronavirus es confuso. Mientras que sigue habiendo cuestiones técnicas que pulir, existe una gran desconfianza acerca del rastreo de contactos y la privacidad virtual. Para muchos ciudadanos, los riesgos de usar una aplicación de rastreo superan las potenciales ventajas. Y, hasta que los gobiernos locales y las grandes compañías tecnológicas puedan garantizar lo contrario, es poco probable que el mundo cambie de opinión.

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